miércoles, 4 de mayo de 2016

Mi Querida REPUBLICA DOMINICANA



Querida República Dominicana….
 
Cómo te echamos de menos. Queríamos agradecerte de alguna manera todo lo que has hecho por nosotros durante nuestras recientes vacaciones en tu hermoso país, en tus preciosas playas de arena fina, en tus aguas transparentes, en tus campos de golf, en tu hermosa Capital.



 
Queríamos agradecerte todo el tiempo que nos has dedicado, tu invitación a pasar la Navidad, esa Nochebuena inigualable, pero sobremanera, que todo ese tiempo lo hayas pasado con nosotros, a veces muy cerca, a veces sencillamente sabiendo que estabas ahí.


 
Los primeros días nos deleitaste con un paisaje maravilloso en una playa de postal, donde lo pasamos como hacía mucho tiempo que no lo pasábamos, donde disfrutamos de cada rayo de sol, de cada grano de arena, de cada minuto juntos.



Punta Cana fue la mejor forma de que mi mujer y mis pequeñas te conocieran, todas esas horas que pasamos juntos, en familia, jugando en la piscina, al ajedrez en el jardín a la sombra de las palmeras, todos esos momentos increíbles que siempre quedarán en nuestro recuerdo. Esos desayunos inolvidables al borde del mar, esos zumos de fruta fresca, esas tortillas francesas que mis pequeñas se comían.

 
 
Punta Cana nos dio opción a descansar, a relajarnos, a disfrutar en familia de un estupendo hotel (Now Larimar), a reírnos un montón con Antonio Banderas y con su compañera, a jugar en la piscina, a la guerra de espuma y a tantas y tantas cosas. Son tantos momentos de felicidad que es difícil quedarse con uno, y por eso los recordamos todos.


 
 
Una vez nos acostumbramos al horario, a la cerveza helada (que poco tiempo se tarda en acostumbrarse a una Presidente Helada verdad?) y a ese maravilloso “Minuto Dominicano” (yo digo que en Dominicana los minutos tienen 90 segundos porque todo parece pasar más despacio), nos fuimos a tu corazón, a la capital, donde pasamos una de las mejores Nochebuenas que recordamos.



 
No hay nada más bonito que pasar la Navidad en familia, sobremanera, con aquellos que la vida nos ha alejado en distancia pero acercado en el corazón, porque Dominicana, estás muy lejos, pero muchas veces te sentimos muy cerca….
 



 

Gracias por los juegos de magia, gracias por todos los detalles para las pequeñas, gracias por la hospitalidad, por la invitación, por el tiempo, por ser como eres…..
 
El día de Navidad nos permitimos el lujo de adentrarnos en tus entrañas y de conocer tu historia, tus secretos, de donde vienes y por qué eres como eres. Esa parte antigua, esa parte rebelde, pirata, nos encantó.




Y ese mismo día disfrutamos de una estupenda comida con unos buenos amigos, mitad Asturianos, mitad Dominicanos, casi ya como nosotros….

En las Playas de Boca Chica nos quedamos prendados de las vistas, del atardecer, de la paz, de ese ritmo de vida, y una vez más, de esas Presidentes heladas. La comida en el malecón de uno de los restaurantes de la zona es también recuerdo imborrable de unas vacaciones maravillosas.


 
 
Y qué mejor regalo de Navidad que pasar unos días contigo, con tu gente, con la familia, en ese paraíso llamado Casa de Campo. Recuerdo la cara de las pequeñas cuando vieron la hermosa Villa con la que nos recibiste, sobremanera cuando se llenó de pequeños socios con los que jugar y corretear.



Esa terraza ganaría el Oscar a la paz, a la felicidad, a la tranquilidad y al buen gusto. Doña IV, cómo se nota su mano en todo, en lo grande también pero sobre todo en lo pequeño, en los detalles.

En esa terraza celebramos juntos un fin de semana de Navidad, celebramos la felicidad, celebramos la familia, hasta el cumple de mi querida N. En esa terraza nos reimos, nos emocionamos y hasta algunos lloramos, pero lágrimas de felicidad.  Fué durante esos días, que los 4 extranjeros tocamos el cielo con los dedos y sentimos la plena felicidad. No fué la hermosa villa, no fue la increíble piscina y tampoco los Egseleeeeentes Gin&Tonics de mi amigo AN, fué, querida Dominicana, algo más sencillo, algo que no tiene precio; tu compañía.



 
En Casa de Campo disfrutamos de muchos buenos momentos, los pequeños jugaron, se divirtieron, se bañaron una y mil veces, se escondieron e hicieron buenas migas.
En Casa de Campo disfrutamos de los atardeceres en Playa Minitas, DIOS MIO, qué atardeceres, qué bella postal.



 
La excursión a Los Altos del Chavón, otra de las recomendaciones cuando uno visita esta parte del país, hermosa zona, grandes contrastes…..


Las pequeñas también tuvieron sus clases de conducción, esos “Carritos de Golf” tan célebres y típicos de Casa de Campo fueron otro gran pasatiempo en La Romana.



La zona de la Marina y sus buenos restaurantes, esos paseos en familia por los amarres viendo las decenas de preciosos yates atracados, esas noches al fresco, esas cenas en terraza, esa temperatura, ese clima inigualable.


Y los 10 días pasaron y nos tuvimos que volver a España.


 
 
Y allá te dejamos querida Dominicana. Pero quedaste en buenas manos y dejaste en nosotros, hermosos recuerdos, recuerdos imborrables, bellos momentos que han quedado grabados para siempre en nuestra mente, en nuestros corazones.



Muchas Gracias Dominicana. Muchas gracias por tus playas, muchas gracias por tus aguas, por tu fina arena. Muchas gracias por una estupenda Nochebuena, pero sobre todo, muchas gracias por estar ahí, tan lejos pero tan cerca….

Nuestra querida Dominicana……


miércoles, 2 de diciembre de 2015

CINDERELLAS ROYAL TABLE: Cena en el Castillo de Cenicienta. DisneyWorld, Orlando. Florida

 
 
La mejor cena de mi vida?

Quizás….

Por qué?
 
Hay muchas razones por las que uno en un momento puntual opina que acaba de disfrutar de la mejor cena de su vida. Tres meses después repites la frase con la misma gana y tal entusiasmo, que realmente piensas que esta que acabas de terminar ha sido la mejor. Si hiciéramos caso a las veces que he dicho “esta ha sido la mejor cena de mi vida” pues no se estoy seguro si estaríamos hablando de 10 o de 200.
Lo que si que tengo claro, es que para que yo diga que ha sido la cena de mi vida es que algo diferente si que ha pasado. Que tengo que escoger una? Sin dudarlo sería esta. Y por qué? Ahora voy a tratar de explicarlo….
Para entender esta cena y el por qué de este post hay que ponerse en antecedentes.

Tenemos dos maravillosas hijas de casi 6 y de casi 4 años cuando realizamos un viaje en familia el pasado mes de Diciembre, y de regalo sorpresa nos llevamos a las peques a DisneyWorld, en Orlando (Florida).

Para mi el sol es una religión y la mejor forma de no echarlo tanto de menos es cortar el invierno con una escapada al sol.


Con niñas en esa edad nos pareció un buen momento para disfrutar del sol y de las temperaturas agradables por estas fechas de Florida. Disney era una buena excusa.

 
Hay que ponerse en la situación de dos padres viajando con sus hijas a ver a Mickey, a Minnie, a Elsa y a Ana (de Frozen) y la inmensa felicidad que esta visita suele reportar a los más pequeños.
 
Lo curioso es que ellas, tan pequeñas e inocentes, no sabían a donde iban. Sí, sabían que iban a Disney y que allá iban a ver a todos los personajes que ven en la tele y en el cine, pero no entienden (ni quisimos explicarles) el concepto de “Parque de atracciones” o de lo que iban a encontrarse al llegar a Disney.


Después de 3 días por Disney viendo a todos y cada uno de los personajes Disney (Mickey, Minnie, Pluto, Goofy, Daisy, Elsa, Ana, Buzz Light Year, Donald, etc) y sobremanera las Princesas de Disney (Cenicienta, Blancanieves, Rapunzel, etc) parecía que no había nada que lo superara.
Pues lo hay, esto es DISNEY, y en DISNEY la imaginación y los límites siempre se superan, y cuando crees que lo has visto todo te vuelven sorprender.
 
Vayamos por partes.
 
Dentro de Disney hay un castillo, el castillo de Cenicienta, en pleno centro del parque y que alberga un bonito restaurante de nombre CINDERELLAS ROYAL TABLE. En dicho castillo se puede desayunar, comer y cenar.

Conseguir mesa es complicado, prácticamente imposible en temporada alta y muy difícil en temporada normal. Por qué? Primero para reservar tienes que tener los tickets del parque comprados, y el cupo para comer en este restaurante se abre exactamente 6 meses antes del día que visitas el parque. Es decir, que tienes que tenerlo todo calculado al milímetro.
 
A las 12 en punto de la noche (en Florida), de 6 meses antes de tu primer día en Disney se abre el cupo por Internet, por lo que tienes que estar delante del ordenador a las 5:45 am hora Española, para llegar a la página, tener abierta la página web de la hora exacta, y una vez que dan las 5:59:59 actualizar la misma e intentar conseguir mesa, nada más aparecer la disponibilidad confirmar la hora que más te interesa. Para esto deberéis de seguir el siguiente link.
Que hacemos? Desayunamos, comemos o cenamos? Muchas son las opiniones sobre esto y yo os daré la mía.

 
DESAYUNO

Es una de las más apetitosas por una razón muy sencilla. Si el parque abre a las 9am el primer desayuno lo dan a las 8 y eso te permite una cosa. Desayunar corriendo para acabar antes de que se abran oficialmente las puertas del parque. Qué ventaja tiene eso? Que si por ejemplo quieres ver a las hermanas Elsa y Ana de Frozen, evitarás la cola de hasta 5 horas, SI, HE DICHO CINCO (5) que llega a haber en ciertos días de temporada alta. En su contra decir que gastarte lo que cuesta para ir con el agua al cuello no es lo más recomendable, pero es una opción.
 
COMIDA
Si pasas el día entero en el parque parece una buena razón para parar hora y media y disfrutar de un descanso en el castillo de Cenicienta y aprovechar ese tiempo para ver de una vez a unas cuantas Princesas, ya que como luego os contaré, al menos 4 pasan por la mesa a saludar y a sacarse la foto correspondiente con las pequeñas.

 
CENA
Mi preferida, después de un largo día en Disney, haciendo reserva a última hora podrás disfrutar de los hermosos fuegos artificiales desde dentro del castillo, y si tienes suerte de que te toque una mesa en la ventana (realmente hay pocas), entonces la velada será completa. No tienes que irte corriendo y puedes disfrutar de la cena, de las vistas, de las princesas y de esa sonrisa que no se borra durante toda la cena de la cara de tus pequeñas.
 
 
POR QUÉ CINDERELLAS ROYAL TABLE?
Os cuento en primera persona las razones por las que ha sido la mejor cena de mi vida.

 
Después de dar mil y una vueltas por el parque, las peques empiezan a preguntar si se puede entrar en el castillo, a lo que nosotros papis respondemos que solo gente con mucha mucha suerte, o que conozcan a alguien cercano a Cenicienta (recordad que son niños y los niños, se lo creen todo).
 
Con un poco de imaginación una de las noches paseando por el castillo mamá me preguntó si no podía llamar a mi amigo David, que era muy amigo del Presidente de Disney, así que con el teléfono en la mano y las peques pendientes de mi conversación, empecé a hablar con David (ficticiamente) preguntándole si habría forma de entrar en el castillo.

 
Poniendo caras de alegría, muecas, hablando en voz alta como “Noo, de verdad David? Me vas a hacer ese favor? Mis hijas no se lo van a creer” les dije a las peques que nos habían conseguido un pase a ver el castillo, pero que Cenicienta estaba muy ocupada con unos invitados y que iba a intentar pasar a saludarnos:
Imaginaros la escena….
 
A las 19:45 en punto nos presentamos en la puerta del Castillo, y efectivamente mi nombre aparece en la lista, no por mi amigo David sino por la reserva que había hecho, exactamente 6 meses antes. Rápidamente, pasamos a la entrada del Castillo donde nos recibe un paje y nos dice que Cenicienta nos está esperando…. Mis niñas ya no saben que hacer, no se lo creen….
Cenicienta las recibe, las coge de la mano, les da un beso, les firma sus autógrafos en la libreta de autógrafos comprada para la ocasión y se saca numerosas fotos con ellas, fotos que nos saca un paje real.

 
Una vez se acaba la sesión (3 minutos aprox) me acerco a Cenicienta y en inglés le doy las gracias, las peques lloran literalmente de felicidad. Cenicienta me dice que son muy guapas, muy ricas y que lo pasemos muy bien…
La mayor me pregunta… “Papi, que hablaste con Cenicienta?”  y las abrazo a las dos y les digo… “No os podeis ni imaginar lo que me acaba de decir Cenicienta; “El qué papi?” Y entonces les digo… “Como sabe que habeis sido muy buenas este año y porque quiere que veais el castillo al completo, nos acaba de invitar a cenar con otros invitados y más amigas suyas princesas..."
 
Esta frase les ha proporcionado el mayor momento de felicidad y unas caras de alegría que jamás había visto, la verdad es que casi lloro de emoción, y ahora de solo pensarlo se me pone la piel de gallina…
Subimos al salón de la cena donde nos recibe otro paje real (camarero) y nos lleva a nuestra mesa, una preciosa mesa en la ventana del castillo.

 
Lo que viene después es también de cuento, estamos cenando en el Castillo de Cenicienta y durante la hora y media que aproximadamente dura la cena se acercan a nuestra mesa hasta 4 princesas más, saludan a las peques, firman el libro, se sacan fotos con los 4, etc.

En resumen, cenar en el Castillo supone ver a 5 princesas, que te firmen un autógrafo y sacarte una foto con todas ellas.

 
Aparte de esto se pueden hacer muchas más cosas, como encargar unas tiaras para las peques y que las traiga un paje real, puestas sobre un hermoso cojín violeta y que se las coloquen con delicadeza en la cabeza como a las verdaderas princesas…

Se puede pedir una tarta personalizada, celebrar un aniversario, incluso ir a la tienda/peluquería de enfrente a que te peinen, maquillen y vistan a las niñas como Cenicienta, obviamente, con un coste, que puede ascender desde los 25$ de cada tiara pequeña hasta los 300$ la peluquería, vestido y maquillaje.

 
El menú de la cena está bien, un entrante, un principal, un postre y bebidas gratuitas si son sin alcohol. No, no es la cena más rica del mundo pero no está nada mal.

He visto a gente quejarse de la comida; por favor, esto no es una cena gourmet, es algo para que disfruten las pequeñas.
 
Si hay alguien en el mundo a quien le tengo que dar las gracias por haber conseguido sacar el mayor número de sonrisas que jamás haya visto, ese, tiene nombre y apellidos, y se llama Walt Disney.

Hay una frase hecha que dice que hay veces que uno se duerme con la sonrisa en la boca, y yo, ingenuo de mí, he tardado casi 40 años en averigüarlo. Pensé que era una frase hecha, una forma de decir en pocas palabras que uno se había ido a la cama contento y feliz.

 
Os aseguro que esa noche, después de cenar en Cinderellas Royal Table, por primera vez en mi vida vi a una personita (una de mis hijas) dormida con una sonrisa de oreja a oreja, y sabeis qué? Eso no tiene precio….
Y es por ello que la cena en el Castillo Real de Cenicienta, ha sido con diferencia la mejor cena de mi vida.

Si visitáis DisneyWorld, no os perdáis una comida en el Castillo de Cenicienta....

Un abrazo viajeros....

 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Restaurante IK, LIMA. La excelencia de la cocina Peruana


Este año me ha dado por contar. Estoy contando ya no solo el número de vuelos que cojo al año sino los Kilómetros que llevo. También cuento las veces que visito cada país, enumero los hoteles donde me hospedo y las noches que paso fuera de casa; pero comer? Comer en restaurantes?
Obvio que por motivos laborales como mucho fuera de casa y cuando llego a casa, por motivos personales, también como bastante fuera de casa. Como no se si estamos hablando de 50 comidas al año o 300, me he propuesto contarlas y enumerar todos los restaurantes donde he comido.

Y por qué os cuento esto?

Porque ayer tuve una cena maravillosa en un país maravilloso, por lo menos, gastronómicamente hablando ya que por gajes del oficio, la verdad, no me da tiempo a hacer turismo.
Perú es un referente en el mundo gastronómico y siempre que tengo que ir a Lima, me alegra pensar que, aunque tenga 12h de vuelo y apenas tiempo para conocer nada, lo voy a compensar con unas buenas cenas, muchas de ellas por debajo de los 30€ persona.

De Perú me vuelve loco su bebida Nacional, el pisco, y más concretamente el “Pisco Sour”, una estupenda y refrescante bebida compuesta de varias cosas:
1.      Jugo de lima
2.      Jarabe de goma
3.      Pisco
4.      Clara de huevo
5.      Un “chin” de angostura
Puede parecer complicado, pero es una bebida, que tras los grandes consejos de mi buen amigo Valle, he conseguido dominar.


En Perú me he sentido cómodo hablando del Pisco Sour, del 3+1+1 o del 2+1+1, del muelle en la coctelera para crear una espuma densa y de otros cuantos consejos que el bueno de Valle me ha dado. La gente alucina, “y cómo sabe este Españolito tanto del Pisco Sour?” se preguntan…. Apúntate una my friend, que esta, es mérito tuyo….
Ayer precisamente salió de nuevo la lista de los 50 mejores restaurantes de Latino América, donde ya no es sorpresa que una gran mayoría en esa lista estén en este precioso país Andino.
Como “El Mercado” del conocido Rafael Osterling estaba cerrado (y su otro restaurante Rafael estaba completo), me dirigí con un compañero a probar otro llamado IK (siglas de Ivan Kisik) y de comida “Fusión Japonesa Peruana".


Abrir este restaurante era el sueño de Ivan Kisic, que lamentablemente murió antes de abrir el mismo, y su familia y compañeros, a modo de homenaje, decidieron seguir con el sueño de Ivan y hacerlo realidad. Mucho de la carta pertenece a Ivan, y Percy Alvaro, mano derecha de Ivan es ahora el que dirige los fogones de este santuario gastronómico.

 
MENUDO ACIERTO
Recuerdo pocas comidas tan perfectas, porque no falló nada; NI LA FACTURA, y eso es como dicen los Chilenos, harto difícil.
El local se encuentra en el corazón del barrio de Miraflores, y la verdad es que por fuera no llama mucho la atención.
Una vez nos pasan al interior y nos acomodan, comprobamos lo bonito, diferente y “relajante” que es la atmósfera en este bonito restaurante.

En la decoración destaca la “Caja de fruta” de madera reciclada que forma el comedor, parece una enorme caja de fruta en cuyo interior se encuentra el comedor. Otro elemento que destaca es la presencia de mucha vegetación, algo que unido a una música de sonidos de animales naturales y de notas, provocan un estado de paz y tranquilidad.
Las mesas, todas redondas, porque todos los seres somos iguales y estar todos en el mismo sitio nos iguala. Las luces, del techo directamente a la mesa  formando figuras tìpicas Peruanas, hasta que llega la comida que con un chiscar de dedos desaparece y se convierte en una simple luz. El centro de la mesa iluminado, el resto más oscuro.

Pequeñas piedras sobre las mesas donde se apoyan las “pinzas” con las que se come, nada de palillos Japoneses. Piedras que significan energía y que dotan a la mesa de algo a lo que llaman fuerza.
Enseguida llega el camarero con la carta, una carta no muy extensa, con unos 10 entrantes y otros tantos principales.
Me gusta que todo se pueda compartir, ya que esto nos permitirá probar varias cosas en una misma cena. También tienen un menú degustación que seguro, es una delicia, pero no había tanta gana de comer y tampoco de gastar.

Comenzamos con un aperitivo de la casa, llamativo, diferente y sobre todo muy bien presentado. Está claro que también comemos con los ojos.



De primero tomamos un tiradito de pescado blanco. El tiradito es la versión Peruana de pescado crudo acompañado por una salsa, cortado en finos filetes y presentados en un plato presentación hondo con algunas flores, vegetales, aceites emulsionados y un largo etc.


Ayer me dijeron que la diferencia entre el cebiche y el tiradito, es el corte, siendo el tiradito finas láminas de pescado, y el cebiche un corto más rudo, en forma de tacos. También me comentan que el tiradito nunca lleva cebolla.
Sea como fuere, se trata de un plato ligero, sabroso, fino, rico, elegante, armonioso y un regalo para aquellos que comen con la vista.
Después de un gran entrante optamos por compartir unas mollejas de cordero. DIOS MIO que mollejas. Hechas a la parrilla con ese ligero sabor a fuego, sobre una cama de puré de patata?? Verdura cortada en fideos y un aceite verde emulsionado con no recuerdo qué: BRUTAL. Estas si son, con diferencia, las mejores mollejas que haya probado jamás.

Y finalmente compartimos un principal, un pequeño filete de una carne exquisita de nombre wagyu, sobre una cama de puré de patata, espárragos, y unos cuantos ingredientes más que dan al plato un sabor y un color difíciles de igualar.

Para beber y para no invertir en vino, el cual por lo visto en Perú es más caro de lo deseado, seguí apostando por la bebida Nacional, el Pisco Sour, pero esta vez, una sorpresa, un pisco a dos temperaturas. Esto quiere decir, un vaso divido por una hoja de platanero, en un lado sorbete de pisco sour y en el otro espuma caliente de pisco. Para beberlo levantabas la hoja, y dejabas caer en la boca el líquido de ambos lados para provocar en la boca la fusión de los dos elementos. Suena muy bien verdad? En la práctica pierde bastante de la magia del nombre y de la explicación.

De postre otro Pisco Sour esta vez el tradicional, bueno y al punto; se puede pedir más? Si, siempre hay algo más, de nuevo y por cortesía de la casa un postre para acabar la cena de una manera dulce.

 
Que la comida del Perú me tiene loco? Es un hecho

Qué dominio de las mezclas, de los ingredientes, de los picantes, de los sabores y de los colores. Dejo Perú en estos momentos con la sensación de no haber hecho los deberes gastronómicamente hablando, pero con un poco de suerte como los he hecho profesionalmente, tendré que volver. Y esta vez probaré nuevos sitios pero dejaré una de mis cenas para repetir en el IK
Y le daré una oportunidad al menú degustación;
Alguien se apunta?
Un fuerte abrazo viajeros

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