viernes, 23 de enero de 2015

QUE HACER EN LOS ANGELES (I)



Hace más de un año que no voy por Los Angeles y han sido varias las personas que me han pedido tips de esta para mi, bonita ciudad.

Los Angeles es una ciudad que suele decepcionar mucho, no se por qué la gente se lleva esta imagen de LA, y a la hora de organizar sus viajes, le dedican poco tiempo a esta curiosa y divertida ciudad, conocida por ser la Meca del Cine y hogar de tantas y tantas estrellas.

A mi LOS ANGELES me apasiona, quizás sea porque se lo que hay y porque la he podido disfrutar muchísimos fines de semana mientras vivía en San Francisco, después muchas veces más por motivos laborales y siempre que puedo también intento pasar unos días de vacaciones.



Realmente, en LA puedes pasar 15 días y hacer tantas y tantas cosas divertidas y diferentes, que llenaría el Blog de posts sobre todas y cada una de ellas.

Cuando hablamos de LA no solo hablamos del cogollo, de la ciudad, sino de un radio de 1h de coche en todos los sentidos…. Disneylandia y Estudios Universales ya llevan 3 o 4 días, la zona costera de LA, Santa Mónica y Venice Beach ya se llevan otro, Malibú sus playas y restaurantes otro, si bajamos por la Pacific Coast Highway encontraremos preciosas playas y ciudades dormitorio como Redondo Beach, Huntington Beach y Newport Beach por citar 3 ejemplos. Aun no hemos estado en el Downtown, en Hollywood, en Sunset, en Century City, no hemos ido de compras a uno de los numerosos Malls y Outlets que hay en LA y ya hemos gastado una semana.



Como conozco bien LA os voy a recomendar lo que para mí serían mis 24 horas en LA, o una escala rápida de esas que a la gente tanto le gusta hacer en esta ciudad.

Algo que es innegociable en LA es alquilar un coche. NO SE PUEDE VER LA si no es en coche, olvidaros. Y que no os de miedo, aunque parece un monstruo de ciudad, mirando un mapa veréis que es muy fácil moverse por la ciudad, ya que la misma queda cortada por dos autopistas principales (la 405 corta la ciudad en dos (este/oeste) y la 110 la corta en otros dos (norte/sur).
 

Todo lo demás son amplias avenidas que dan a una de las arterias principales de la ciudad. Eso si, cuidado con el tráfico, sobre todo entrando en la ciudad entre las 7 y las 9 am y saliendo entre las 4 y las 7 de la tarde.

Ahh!! Descapotable por favor…..!! Los Angeles es una ciudad para ver, y para ser vistos.....


Os preguntareis el por qué de escribir un post sobre “Que hacer en 24h en Los Angeles”, y la razón es muy sencilla. Mucha gente le tiene “miedo” a esta ciudad, se le escapa por monstruosa y muchas veces se utiliza a LA como escala técnica ante un viaje a otras ciudades o Islas relativamente cercanas (Hawaii, San Francisco, San Diego, Las Vegas, etc).

Recién aterrizados en LA o recién levantados en LA, lo primero que queremos hacer es tomar un desayuno en condiciones. El día va a ser largo y movido, así que aprovecharemos para matar varios pájaros de un tiro. Por un lado desayunaremos MUY BIEN, por otro conoceremos RODEO y finalmente y muy posiblemente veamos a alguien famoso; Donde?

208 RODEO DRIVE
 

Se trata de un restaurante con terraza en pleno Rodeo Drive (208 Via Rodeo exactamente) donde siempre me gusta desayunar un steak and eggs.

El desayuno que tiene este lugar es muy bueno, con ingredientes frescos, sabrosos y gran variedad de platos (desde los “eggs benedict” hasta el típico “steak and eggs”, tortillas francesas de varios ingredientes, zumos naturales, croissants y bollería excelente y un largo etc.).
 
La localización es de película, nunca mejor dicho. Desde la terraza del restaurante se ve justo enfrente el Beverly Wilshire Hotel, al que todos conocemos por el Hotel de Pretty Woman y estamos en pleno corazón de Rodeo, en una preciosa calle peatonal llena de esas tiendas donde la mayoría solo podemos mirar.


 
No es ni la primera, ni la segunda vez que a la vez que desayunamos nos encontramos con algún actor Americano, es un lugar tranquilo donde generalmente la gente respeta la presencia de los famosos.

Rodeo en sí, no tiene mucho que ver, el Hotel, Via Rodeo (donde estás desayunando) y las tiendas de esa cuadra; Rodeo Drive, NO ES MAS
 

Eso si, mesa en la terraza y a ser posible en la balaustrada que da a la escalinata que da a su vez a Wilshire, eso si que es innegociable. Por ello recomiendo siempre que se pueda o reservar mesa en la terraza, o esperar lo que haga falta por una.

+1 (310) 275 2428

HOLLYWOOD

Después de un buen desayuno y de dar una vuelta por Rodeo nos vamos a la zona de Hollywood, no muy lejos yendo hacia el Este por Wilshire y haciendo una izquierda (y por lo tanto Norte) en North La Brea, llegamos directamente a esta zona de la ciudad (8Km).
 
Hollywood en si no tiene NADA, y decepciona no se por qué. Al final no es más que una calle llena de “estrellas”, el nuevo Kodak Theatre donde se hace la ceremonia de los Oscar, el Graumans Chinese Theatre (donde eran los Oscar antes), y poco más.



Pero merece la pena aparcar, ver las estrellas del suelo, sacar la foto tìpica con las huellas de tu actor/actriz preferidos, sacar la foto con el Antiguo Teatro Chino, el nuevo Kodak, alguno de los “locos disfrazados” en la calle (algunos disfraces están MUY MUY logrados) y montar en el coche para seguir nuestro camino.

No lleva mucho más de media hora fuera del coche y estará el tema visto para sentencia.

EL CARTEL DE HOLLYWOOD

Ahora nos vamos a sacar la foto típica del cartel de Hollywood, y para ello hay que seguir las siguientes indicaciones
 

Partimos de Hollywood Boulevard hacia el este (yendo de Oeste a Este pasamos el Kodac Theatre)
 
Giramos a la izquierda en Vine St. 0,2 millas
Giramos en la derecha en Franklin Avenue 0.3 millas
Giramos a la izquierda en North Beachwood Drive 1,3 millas
Giramos a la izquierda en Ledgewood Drive 0,2 millas
Giramos a la izquierda en Deronda Drive 46 pies
Giramos a la derecha en Mulholland Hwy y andamos unos metros y estamos viendo el cartel a mano izquierda

Muchos vecinos se han estado quejando de los numerosos turistas que por ahí pasan, por lo que procurad aparcar bien, no entorpecer la vida de la comunidad, ser educados y sacar las fotos y marchar….

Teneis toda la explicación de este cartel en el siguiente post
 
 
Aquí tendréis unas inmejorables fotos del cartel lo más cerca que se puede llegar legalmente.

Aun no será la hora de comer pero vamos a acercarnos a la zona de playa, para ello os recomiendo un precioso camino no muy conocido en apariencia, se trata de hacer el recorrido entre Hollywood y Malibú por SUNSET BOULEVARD.

Sunset de día no es nada, pero al menos ves los bares, hoteles, restaurantes, etc. que si conoces sabes lo que son y si no es simplemente una gran ciudad más. Entre ellos destacaría “Chateau Marmont”.
 

Un hotel con su bar de copas donde nos lo hemos pasado siempre muy bien, y donde la presencia de Actores y Actrices está casi siempre asegurada. Como saberlo?



Apúntate en la Guest List para un viernes y sábado noche, y cuando pases por delante si ves mucho paparazzi en la puerta es que esa noche habrá alguien conocido….



O llamativo....
 

Un poco más al oeste Sunset se convierte en un camino lleno de curvas que va a morir en la PCH o US1 (Pacific Coast Highway) e iréis a dar justo a un restaurante que recomiendo para comer, el GLADSTONES.

COMIDA: GLADSTONES CAFÉ O PARADISE COVE CAFÉ
 

Para comer hay 2 opciones, esta que es la más lógica por razones de tiempo y porque la otra son unos 20 minutos más de distancia (14 millas).



La primera es la que comentaba, el GLADSTONES, un precioso restaurante con una magnífica terraza sobre el mar. El sitio es una pasada, las raciones son ENOOOOORMES (cuidadín al pedir) y muy famosas son sus “Strawberry Margaritas”, NOT TO MISS.



La otra opción se llama la playa de PARADISE COVE, se trata de una preciosa playa de arena que ha salido en varias series de televisión y películas como el famoso Coche Fantástico. 
 

En esa playita donde hay un precioso malecón, también hay un pequeño restaurante que se llama Paradise Cove Café, donde se come muy bien y a buen precio.



En un día de sol como el de la foto, una cerveza helada y un par de "tapas" (mejillones, ostras, tacos de pescado, etc) es algo que merece la pena hacer. Paradise Cove es más tranquilo, más relajado, más familiar.

Y en seguida os cuento cómo pasar la tarde en LA, eso será en el próximo Post "Qué Hacer en Los Angeles II".

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sábado, 17 de enero de 2015

MIAMI BEACH HOTELS - Grand Beach Surfside




Podría haber escogido cualquier otra foto para llamar la atención con el encabezamiento de este post, cualquier foto de la piscina, del exterior del hotel, de la playa, de Miami, pero realmente es esta foto la que más me gusta, porque ese blanco, esa claridad, esa calidez, esa decoración, es la que me atrajo en un principio......

Creo en el amor a primera vista, sobre todo cuando estamos hablando de hoteles… Cierto es que me entra la risa, pero es absolutamente verdad, y esta vez en Miami, me ha vuelto a pasar.

Lo recuerdo como si fuera ayer, cierto es, que solo han pasado unos días, pero si ya tenía claro que este hotel no me iba a defraudar, todo se confirmó nada más entrar en el lobby del mismo y percibir esa increíble olor a coco que tanto me gusta. 


Miami es uno de mis destinos preferidos, el sol, el calor, el color de la ciudad, la claridad del cielo por estas latitudes y las buenas vibraciones que esta ciudad transmite, hacen de Miami una de mis paradas preferidas cuando viajo por el mundo.Hace solo unos días, en pleno mes de Diciembre, que me encontraba en el RoofTop Club and Pool de este increíble hotel, tomándome una cerveza helada y pensando en que la vida es maravillosa….


Después de una revisión exhaustiva de los hoteles que Miami ofrece, pensé que sería muy buena opción coger un hotel de playa, lo más nuevo posible (Miami por desgracia tiene muchos hoteles de playa por renovar) con una piscina chula, a ser posible climatizada (atemperada), es decir caliente, con acceso directo a la playa (a ser posible con zona de playa privada) y una habitación apta para una familia con dos niños pequeños, es decir, una habitación muy amplia o dos habitaciones comunicadas, y todo esto a un precio asequible. 


La distancia con South Beach (calles 5 a 22 con Collins) no era un factor determinante, no estamos en Miami por la fiesta ni el cachondeo, sino por el sol, el descanso y el relax….

En cuanto vi este edificio me dio un vuelco al corazón, si, he de reconocer que me pongo nervioso, que preparo mis viajes al milímetro y que no se me puede escapar nada. 


Rapidamente indagué sobre el mismo, para certificar que si bien había habido problemas lógicos de una apertura, durante las primeras semanas de vida del hotel, esta se habían ido solucionando con el paso del tiempo. Las fotos la verdad, no dejan lugar a muchas dudas, pero bueno, la realidad muchas veces es muy pero que muy distinta.

Da igual la zona del hotel a la que vayas, todo está inmaculado, todo está limpio, todo brilla y siempre con ese olor a coco presente....


Las habitaciones son de lo mejorcito que me he encontrado en mucho mucho tiempo. Habitaciones espaciosas, en nuestro caso con dos camas Queen, un baño grande con bañera y dos lavabos, otro aseo con ducha. Dos televisiones de plasma, uno de ellos INMENSO, una nevera donde poder ir a hacer la compra y guardar las cosas, y lo mejor de todo, una especie de división de la habitación en dos zonas, perfecto si vienes con niños o si te apetece estar viendo la televisión, leyendo una revista o trabajando mientras tu compañero/a, familia duerme en el otro lado....


Las vistas desde algunas de las habitaciones son para quitar el hipo, y esa mezcla entre el Blanco Ibicenco y el azul turquesa de las aguas de Miami Beach es sencillamente imbatible.


Puedo pasar horas sentado en la terraza, mirando al mar, con una cerveza helada o una copa de champán, disfrutando del silencio, de una música chill out o sencillamente del sonido del mar....


El hotel tiene varias piscinas. En la zona de la playa dos relativamente grandes con 2 jacuzzis, con el agua caliente lo cual se agradece en el invierno y fresca en el verano lo cual se vuelve a agradecer. 


Para aquellos que quieran disfrutar de la tranquilidad y del relax, en la azotea del hotel hay una zona exclusiva para adultos, con una piscina, un par de jacuzzis y un Roof Top Bar de quitar el hipo, con una preciosa zona chill out, un regalo para los ojos....


El hotel tiene acceso a la Playa de Miami , y en ella una zona Privada/Acotada solo para los clientes del hotel.


 En resumen, una auténtica maravilla.....


Si hablamos del staff del hotel, seguro que nos quedamos cortos con los halagos, porque desde el momento en el que posas el pié en el suelo, el trato es realmente extraordinario. Sería injusto nombrar sólo a algunos pero desde luego que la Relaciones del Hotel, la Srta. Miroslava se desvive porque todo los clientes estén a gusto en el hotel, antes incluso de que hagas el check inn y usando para ello las redes sociales.

Como en casi todos los hoteles de USA también uno dispone de Valet Parking, si bien cuesta 35USD al día, es muy cómodo sobre todo cuando viajas con niños, maletas, bolsas, compras, etc. Además, en Miami Beach en general se aparca muy mal y hay parquímetros que incluso corren por la noche, por lo que el Valet es sin duda la mejor opción.


Obvio es que a mi me tienen ganado, porque se trata de un hotel que cumple con las 3Bs famosas: Bueno, Bonito y Barato.

Una familia de 4 personas con una habitación con dos camas grandes como las que habreis visto en las fotos, por unos 175€ noche en pleno Thanksgiving; no es un precio muy competitivo?

Pues aprovecharos ahora que es nuevo, porque en cuanto la gente se de cuenta de que en Miami se paga mucho más por mucho menos, subirán los precios...

Yo espero que no.

Ya sabeis, si pasais por Miami y quereis un hotel de lujo a un precio asequible, sin duda alguna, el Grand Beach Surfside os encantará....


Yo acabo de llegar de disfrutar de unos días en él y ya me pregunto....Y cuando volveré??

Para cualquier reserva o información adicional no dejeis de visitar su página web:


Como dice el refrán, THE SOONER THE BETTER.....

Gracias amigos...!!

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sábado, 1 de noviembre de 2014

Restaurante LA KASBAH DE SABLES, Ouarzazate

 
 
Una de las cosas más bonitas de viajar, es que uno encuentra sorpresas donde menos se lo espera.
Todos los viajes tienen su parte de misterio, sobre todo cuando son a zonas o países que no están demasiado controlados. Es lo que me ha pasado hace solo unas semanas en un viaje relámpago a Marruecos.
Después de un día en la “loca” Casablanca, nos dirigimos en coche a Marrakech, que será nuestra base durante las dos próximas noches. En Marrakech y tal y como ya he comentado en este blog, en vez de escoger una de las grandes cadenas hoteleras que tienen hotel en esta bella ciudad Marroquí, nos decidimos por un Riad, mucho más pequeño, personalizado y diferente.
 
 
En esta ocasión fue Villa Makasaar quien nos recibió con los brazos abiertos
El jueves se presentaba interesante ya que ese día, teníamos que cruzar los “Pirineos Marroquies” conocidos como EL ATLAS, una cadena montañosa espectacular cuya cima es el Col du Tichka de 2260 m de altura; nuestro destino? Ouarzazate, una famosa ciudad Marroquí considerada como la entrada del desierto y centro neurálgico en los años 70, 80 y 90 de grandes producciones cinematográficas.

 
Generalmente recomiendan al menos pasar una noche en Ouarzazate, ya que la paliza es importante. Se trata de algo más de 200 Km de viaje de los cuales unos 120 son pura carretera de montaña, curva, contracurva y subida constante.
 
 
 
La idea era salir de Marrakech a las 6am, llegar a Ouarzazate a las 10 / 10:30 tener una reunión y volver sobre las 14:00 para llegar de nuevo a Marrakech sobre las 18:00
El viaje de ida fue una maravilla, no encontramos mucho tráfico y el paisaje, al ser nuestra primera vez, era hermoso de contemplar. Es cierto que tan solo se trata de una carretera más de montaña, pero por el camino nos encontramos con aldeas de verdad, aldeas de locales, pueblos enteros excavados en la montaña, casas de terracota y un largo etc. Por diferente ya mereció la pena la paliza, de sobremanera cuando nuestra velocidad media nos permitió llegar a Ouarzazate en poco menos de 3h.

 

Ouarzazate como indicaba anteriormente, es una preciosa ciudad…..  desde donde parten numerosas excursiones al desierto.
 
Pero no fue esto lo que más nos llamó la atención, sino un restaurante al que nos llevaron a comer nuestros clientes; LA KASBAH DE SABLES


Es curioso lo que se puede esconder detrás de la puerta de un edificio mediocre en medio de ningún sitio.
Debajo de un pequeño cartel con el nombre del restaurante, se haya una puerta que va a dar un pasillo, el cual recorremos con ganas de ver lo que nos vamos a encontrar. La pinta es buena, pero lo que nos encontramos a continuación sencillamente no lo esperábamos.


Se trata de una preciosa casa marroquí convertida en restaurante y con una presencia importante de un elemento adorado por estas latitudes, el agua. Las dependencias de la “casa” se han convertido en comedor, en zona de sofás al más puro estilo marroquí (obviamente porque estamos en Marruecos), pero se trata de algo diferente y a lo que no estamos acostumbrados.

En un lugar tan alejado de la ciudad, y suponemos que del dinero y de la opulencia, nos encontramos este precioso rincón escondido en una calle peatonal de una zona poco frecuentada de la ciudad.

Nos sentimos afortunados de haber venido a Ouarzazate pero lo estaremos aun más después de la sorpresa que el destino nos acaba de deparar.

 
Obviamente, no se trató de la mejor comida del mundo, del mejor filete del mundo o de los mejores entrantes que uno jamás haya probado, pero tampoco se trata de eso, es sencillamente el efecto sorpresa, un sitio maravilloso, fresco, diferente, acompañado de una muy buena comida muy bien presentada, algo con lo que uno no cuenta encontrarse en una ciudad como en la que acabábamos de conocer.
De entrantes compartimos unos platos típicos marroquíes, con presencia de lentejas, garbanzos en diferentes salsas, varios embutidos y un pan local exquisito.
 
 
 
Después de los entrantes un buen filete a la pimienta con unas patatas diferentes.
De bebida? Si que había vino en la carta, pero nos decantamos por un par de cervezas heladas, que aunque no es aun época de sofocones (22C de máxima y 8 de mínima) parece que entran mejor con la arena del desierto. Cabe recordar que nos quedan otras 3 o 4h de vuelta a Marrakech y aquello de “si bebes no conduzcas”.

 
Después de una muy grata sorpresa, una buena comida y una interesante conversación de negocios, nos despedimos de Ouarzazate con un muy buen sabor de boca.
Ahora nos quedana otro viaje interminable por el Atlas, que se convierte en un pequeño infierno una vez que el sol desaparece tras las montañas, demasiado tráfico y sobre todo, demasiados camiones.

 
Si todo va bien y el destino así lo permite, en no muchas semanas tendremos la oportunidad de repetir en La Kasbah des Sables, aunque ya no será lo mismo porque el factor sorpresa, ya habrá desaparecido….

 
Ha sido poco tiempo en Ouarzazate, pero estoy convencido de que esta preciosa ciudad, entrada del desierto Marroquí, esconde muchas otras sorpresas…
 
 
Y si no, al tiempo…..
Un fuerte abrazo viajeros….
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viernes, 3 de octubre de 2014

LIONS HEAD, trekking en Ciudad del Cabo

 
 
 
Qué me pasa con Ciudad del Cabo, que me tiene loco, loco, loco?
Ya, ya lo se, a estas alturas y después de haber escrito tanto sobre tantos sitios, y después de dejar por escrito que me he enamorado de tantos lugares, entiendo perfectamente que ya no me creais…..

Lo mejor que podeis hacer es coger un avión y verlo con vuestros propios ojos, será desde luego la mejor forma de comprobarlo.
 
Ciudad del Cabo me tiene hiptonizado, y la verdad, ya no se que más escribir sobre esta increíble ciudad Sudafricana;
O SI.
 
Cada vez que voy Ciudad del Cabo (CdC) vuelvo con 3 o 4 cosas nuevas sobre las que escribir, lo que da una idea de todo lo que se puede ver y hacer en este recóndito lugar de la tierra.
Vaya por delante que llegar a CdC no es ni tan difícil ni tan caro, solo requiere unas dosis de paciencia, ya sabeis, quien viaja y quiere descubrir nuevos lugares tiene que sacrificarse un poco.
 
Resumiendo opciones, si uno quiere visitar Ciudad del Cabo lo normal es hacerlo a través de Johannesburgo, aunque la verdad, la capital de Sudáfrica, aunque esconde varias sorpresas y da para uno o dos días de visita (siempre bajo mi punto de vista) no merece ser parada de nuestro viaje como no sea porque logísticamente, o económicamente compense de alguna manera, aunque entiendo es fácil hacer esta afirmación después de haberla visitado media docena de veces.
Para llegar a Ciudad del Cabo hay varias aerolíneas Europeas y Arabes que vuelan directamente, por lo que un Madrid – Londres – Ciudad del Cabo es una opción, como un Madrid – Dubai – Ciudad del Cabo por poner dos ejemplos, y todo ello por un coste a partir de unos 500€ aproximadamente (aunque con otras combinaciones a través de Johanesburgo y/o con tiempo se pueden conseguir mejores precios).

 
Mi recomendación es hacerlo con Emirates por Dubai (y de paso lo conocemos) o por Doha con Qatar Airways, sencillamente porque son de las mejores compañías del mundo, y la turista de estas dos es casi mejor que la business de muchas otras.
Más comodo? Quizás sea meterte en un avión en Londres a las 9 de la noche y despertar en Ciudad del Cabo, las dos opciones son buenas por lo que yo me decidiría básicamente por el precio o por las ganas de conocer Dubai.

 
Una vez en Ciudad del Cabo hay que escoger hotel, y para ello RECOMIENDO que os olvidéis de las grandes cadenas, de los grandes hoteles, porque si algo hay en CdC son decenas de Boutique Hotels, pequeños hoteles ó Bed&Breakfasts (llamarlo como queráis)
 
En visitas anteriores me quedé en el Sugar Hotel, del que ya escribí un post, un precioso boutique hotel en pleno Green Point (zona nueva de CdC que alberga el Nuevo Estadio y la preciosa marina de V&A) y donde la verdad, me encanta hospedarme en mis visitas a esta hermosa ciudad.

 
En esta ocasión, el destino quiso que el Sugar Hotel estuviera completo, por lo que después de un rápido estudio de mercado me decidí a probar otro pequeño y FABULOSO boutique hotel, de nombre 52 De Wet.


Este hotel, sobre el que también he escrito un post, fué mi humilde morada durante un fin de semana de descanso y de relax, entre dos semanas complicadas de reuniones, vuelos y visitas a clientes. La verdad, no se me ocurren mejores opciones que los desayunos en la terraza de esta lujosa villa disfrutando de la inmensidad y la fuerza del Océano Atlántico, para comenzar un día lleno de posibilidades. Baño entre tiburones, paseo en Huey Cobra, Rappel, Bungy Jumping, cata de vinos, Kitesurfing, sencillamente sol y playa, y/o un largo etc.

 
En CdC hay dos montañas que llaman la atención y que destacan por encima de cualquier otra cosa, son las llamadas Table Mountain y sus 12 Apóstoles y la conocida como Lions Head, por tener la forma del león sentado.


Hasta hace bien poco, solo sabía de la posibilidad de subir a Table Mountain mediante el teleférico o haciendo trekking (senderismo) por una ruta de unas 3 o 4 h. Nada sabía sobre la posibilidad de subir a Lions Head, entre otras cosas, porque mirando hacia ella parece que su cumbre es roca pura y por tanto, inaccesible para el típico viajero como puedo ser yo.
Leyendo en Internet me encontré un precioso blog que hablaba de las maravillas de Ciudad del Cabo, y cuando vi la foto que sigue a este párrafo me dije, AHÍ TENGO QUE SUBIR YO!!

Y una vez más, casualidades de la vida, 3 o 4 semanas después estaba en CdC, en pantalón corto y preparado para la ascensión.
 
La verdad, no me costó mucho encontrarlo, porque por un lado está bien indicado, y por otro cuando llegué al lugar donde comienza la pista de subida, me di cuenta que esta excursión es pasatiempo y costumbre entre, ya no solo los turistas, sino también para los locales.
Resumiendo como llegar al punto de salida, diremos que saliendo del centro de Ciudad del Cabo hay que coger la Main Road dirección sur (hacia Camps Bay). Si seguimos varios Km por esa carretera, después de pasado Clifton Beach y antes de llegar a Camps Bay, dicha carretera se convierte en De Kloof Road. Seguimos por esta y llegaremos a un cruce donde podremos hacer una izquierda hacia Signal Hill (la que nos interesa) o una derecha hacia el teleférico de Table Mountain. A no más de 10 Km del centro de CdC.
 
Conducimos por Signal Hill Road no más de 500 m y a mano izquierda, veremos una pista de tierra batida que rápidamente se vuelve empinada. Esta, es la que nos llevará a la cima de Lions Head.

 
Se trata de una subida moderadamente fácil, para la que no hay que estar específicamente entrenado, pero a la que conviene subir preparado (playeros o mejor botas de montaña). He visto a niñas subir en vestido y con francesitas, y aunque han llegado a la cima, no creo que sea la forma más adecuada, ni la más cómoda o segura para subir.
Importante, llevar agua o líquido para hidratarse, porque dependiendo de la hora el sol pega, hace calor, se suda mucho y la subida es relativamente dura, o cuando menos algo empinada.
 
Tiempo? Se puede hacer entre 25 minutos para los más profesionales y hora y media para lo más tardones y sobre todo para los que se lo tomen con tranquilidad. Yo no soy profesional de nada y no tengo demasiado tiempo para hacer deporte (aunque lo hago todas las veces que puedo) y lo subí en 40 minutos y con algo de tráfico.
La mejor hora? Empezar la subida entre dos horas y hora y media antes del atardecer. Por qué? La puesta de sol es impresionante y yo dejaría unos minutos para sacar fotos arriba. Si es día de mucha gente (el sábado que yo subí conté a más de 60 personas en la cima) las colas para bajar pueden ser importantes, ya que hay zonas, donde hay que bajar por escaleras (2) agarrarse a unas cadenas (1) y utilizar unos peldaños en forma de agarraderas ancladas a algunas paredes (3).

 
A los 10 o 15 minutos de bajar llegas a una senda donde las vistas son similares a las de la cima y por ende, las fotos no perderán ni un ápice de calidad.
 
Con la botella de agua fría en la mano, playeros de correr, un traje de baño y un polo me dispuse a subir, sin saber con exactitud, lo que me iba a encontrar, la dificultad del recorrido, el tiempo que se tardaba o lo que quería decir “zonas de dificultad media”.

Ahora que ya lo se, quiero compartirlo con vosotros para que no os pase lo mismo.
 
El Objetivo de esta pequeña aventura? No solo disfrutar de una hora o dos de deporte y/o de hacer un ejercicio que seguro que nos viene bien, sino de sacar unas fotos que para mi, son de lo más bonito que he visto en mi vida. Y como no hay mejor muestra que un botón, aquí os van mis fotos de esta tarde en Lions Head.
Como podeis observar la subida empieza empinada, las fotos no hacen justicia con la realidad, aunque es cierto que es una pista ancha y más o menos firme.

 
A medida que vamos subiendo y bordeando la montaña, agradeceremos las sombra de la misma si es que vamos a última hora del día. Al mismo tiempo que vamos subiendo la pista se va haciendo más estrecha, y hay zonas en las que tendremos que dejar paso al que baja ya que se hacen necesarios pequeños saltitos para avanzar en algún desnivel.


Para hacerlo más ameno, cada 6 minutos hacía una corta parada de 1 minuto aprox. para beber un poco de agua y sacar fotos de aquello que me pareciera más interesante.
Increibles las vistas que hay de Table Mountain con su, ya famoso tablecloth encima (mesa y mantel). Las nubes que sobrevuelan la cima de Table Mountain lo hacen de una manera tan original y graciosa, que bien parece que se tratase, como le llaman en inglés, del mantel de una mesa puesta.

Curioso también es el reflejo de la cima de Lions Head en las calles de la ciudad.


Increible perspectiva de Table Mountain, los 12 Apóstoles y a sus piés, la preciosa comunidad playera de Camps Bay, donde tanto nos gusta cenar y pasar los días en su playa.
Seguimos subiendo y la cosa poco a poco se complica, nada del otro mundo, pero una zona donde conviene cogerse a las cadenas ancladas a la pared, un tramo con una escalera metálica y dos pasos donde hay una especie de escaleras ancladas a unas paredes verticales de entre 4 y 6 metros donde el paso es obviamente individual, o subes o bajas pero solo de uno en uno.


Llegamos al tramo final donde la estrechez del camino permite poco adelantar, pero como no se trata de una maratón tampoco pasará nada.


Cada vez que hago una parada para dejar a alguien pasar (a estas alturas ya hay más paradas por obligación que por necesidad), tomo un sorbo de agua y me quedo tonto mirando el paisaje que tengo delante de mis narices.
Se me ocurren muchas palabras para describir lo que estoy viendo, pero si puedo resumirlo en unas pocas diría que lo que estoy viendo me parece enorme, salvaje, inmenso, brutal, amen de precioso. La naturaleza no me había llenado tanto, no me había cortado la respiración de esa manera desde mi última visita a la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Porque hay muchas cosas bonitas hechas por el hombre, hay muchas cosas preciosas aprovechadas por el hombre, pero las que muchas veces valoro por encima de las demás son las de naturaleza virgen, sin tocar. Y esta preciosa esquina del mundo, si por alguna cosa me tiene enamorado es por la fuerza de su naturaleza (por no hablar de cultura, gastronomía, etc.)

Después de otro paso por la última escalera llego a la cima y disfruto de los últimos minutos del atardecer. El sol ya incide sobre Table Mountain y los Apóstoles de una manera diferente, dotando al atardecer de unas preciosas tonalidades que se reflejan en las piedras y en el cielo principalmente. Tenemos enfrente uno de los más bellos atardeceres que seguramente se puedan contemplar en la tierra.

 
Y por fin llega el momento de sacar la foto que me prometí sacaría durante mi próxima visita a Ciudad del Cabo, mucho antes de lo que pensaba cuando hace un mes descubría esta excursión por Internet.

 
Llega el momento de bajar y la verdad, que se baja como un tiro. Hay que estar más preocupados de la gente que de otra cosa, eso si, siempre con mucho cuidado y precaución ya que hay zonas, que aunque no excesivamente peligrosas, si que pueden darnos algún susto.
 
Como comentaba anteriormente 15 minutos antes de que se ponga el sol, a las 19:59 exactamente, comienzo a descender para sacar algunas de las fotos más bonitas que jamás haya sacado.
 
Son las 21:30 y estoy echado en una hamaca del 52 De Wet, contemplando y escuchando al mar, con una rubia a mi lado (de las que van frias y en botella). Estoy en esos momentos de desconexión total, de lo que yo llamo “hemorragia de felicidad”, y aunque es cierto que falta mi familia a mi alrededor, el nivel de relax que tengo ahora mismo creo que va a ser difícil de igualar.

 
Muy probablemente este año sea un año de mucho viaje, de muchos vuelos y de mucho trabajo, y aun así me pregunto, cuando volveré a Ciudad del Cabo?
Porque aun no me fuí y ya quiero repetir, por muchas razones, una de ellas hasta simpática; Podré batir mi record de subida la próxima vez que suba a Lions Head?
 
Porque os garantizo una cosa, las vistas y el atardecer, bien se merecen una y mil veces ese esfuerzo y subida.
 
Cuando volveré?

Como dicen los Ingleses, the sooner the better, vamos, en castellano plano, cuanto antes mejor…!!

Un abrazo viajeros....

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